viernes, 11 de noviembre de 2022

P…

 01. Leer escuchando: "Feel the Love" by Rudimental feat. John Newman

La nostalgia es la más grande arma de destrucción...

¿Te has encontrado con tu primer amor? Yo si, hoy lo hice, tenía una vida sin verlo. Hay que mencionar que la última vez era otra década, de hecho creo que era otro siglo y vivía fuera de esta ciudad ¿olvide mencionar que es hombre también? ...

San no había dejado de pensar en aquel día. Caminaba por el parque donde solía pasar las tardes y de repente lo vio: Pipin. Su primer amor. Su corazón dio un salto inesperado. No se habían visto desde que la vida los llevó por caminos diferentes hace ma de 15 años.

Pipin lucía diferente a como lo recordaba, ese cabello lacio, obscuro, piel blanca y esos ojos; tenía un aire a Darren hayes, ese cantante de Savage Garden, ese grupo noventero. Y tal vez por eso era que le gustaba, no solo por el hecho de lo que le hizo sentir, sino también de lo que despertó en él.

Y de repento volvió al presente, pero su mirada y su sonrisa seguían siendo las mismas. Un poco más grande, un poco más señor y bastó un “hola” tímido para que las memorias volviesen como un derrumbe catastrófico. Hablaron, de todo ese tiempo sin verse. Recordaron ciertos momentos que hicieron erizar la piel de San y por una extraña razón un brillo apareció en su mirada.

 Pipin estaba de paso en la ciudad por trabajo, pero en ese breve momento, surgió aquella energía magnetica que creo una relacipin entre ellos varios años atrás.

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Más tarde, San no pudo contenerse, ese tipo de información es algo que se tiene que compartir, por lo que en el primer momento que pudo, llamó a Lula y Mar, sus mejores amigos, para contarles lo ocurrido, con los detalles mínimos o por lo menos lo que podìa recordar:

—¡No lo puedo creer! —exclamó Lula, recostada en el sofá de su pequeño departamento mientras San le relataba todo por videollamada. Su cabello corto estaba desordenado, pero su mirada brillaba de emoción.
—¿Pipin? ¿El Pipin? ¿El mismo que te rompió el corazón y sacó del closet? —preguntó Mar, alzando una ceja, con una sonrisa pícara en los labios.
—El mismo, ese mismo, no hay otro —dijo San, suspirando y llevándose una mano al pecho—. No sé cómo explicar lo que sentí, bueno sí: Fue como si el pasado regresara de golpe, pero al mismo tiempo, éramos dos extraños... Sus ojos, mi cuerpo, su cabello, mi piel, mi rostro, el suyo ahora ambos cubiertios de vello.

Lula chasqueó la lengua.
—¿Y qué te dijo? ¿Está casado? ¿Soltero? ¿Qué onda? Detalles cariño, si vas a contar detalles hazlo bien.
—Está soltero o eso fue lo que me dijo—respondió San rápidamente, un poco más emocionado de lo que habría querido—. Dice que ha estado viajando mucho, que su trabajo le exige moverse por todos lados. Anda de arriba para abjo aunque yo solo lo recuerdo abajo "If you know what I mean".

Mar, que siempre tenía una perspectiva más relajada, tomó un sorbo de su café antes de opinar:
—San, ¿Qué estás pensando? Porque te conozco. Esto no es solo un encuentro casual para ti. Hay un trasfondo en esto, tengo desde Guillo que no te veo así.


San se quedó en silencio por un momento o dos... o tres  y entonces solo confesó con una voz pausada:

—No lo sé. Fue lindo verlo, pero también sentí una mezcla rara. Como nostalgia, pero también miedo, sentimientos que crecieron dentro de mí, como si mi pecho se inflara. Yo no soy el mismo que él conoció, y estoy seguro de que él tampoco lo es, nuestros rostros lo delatan, nuestros cuerpos lo demuestran.

Lula sonrió.
—Bueno, creo que eso es lo interesante, ¿no? Si la vida los cruzó de nuevo, tal vez sea una oportunidad. No tiene que ser algo romántico. Quizá solo era algo que tenías que vivir.

Mar asintió.
—Exacto. No te apresures, nadie te apresura y si algo aprendí siendo yo mismo, una “bola caótica de bisexualidad” —dijo riendo—, es que a veces vale la pena escuchar lo que sientes o sentir lo que piensas.

San esbozo una muy diminuta sonrisa. Sabía que tenía dos amigos elocuentes a su lado y aunque no sabía qué haría con lo que sentía, algo en su interior le decía que este reencuentro no era una simple coincidencia.

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